En qué consiste la instalación de suelo laminado
El suelo laminado se coloca habitualmente flotante, es decir, sin adherirlo al soporte: las lamas se encajan entre sí sobre una lámina aislante que amortigua el ruido y aísla de la humedad. Antes de empezar, el instalador comprueba que la base esté nivelada, seca y limpia, ya que cualquier irregularidad se nota después al pisar.
Un trabajo completo suele incluir varias fases: revisión y preparación del soporte, retirada del pavimento antiguo si es necesario, colocación de la lámina, instalación de las lamas con las juntas de dilatación adecuadas, remate con rodapiés y perfiles de transición en puertas, y limpieza final con retirada de escombros.
- Medición previa y cálculo de material con margen de recorte
- Nivelación o autonivelante si el suelo lo requiere
- Colocación flotante sobre lámina aislante
- Rodapiés, perfiles y remates en puertas y esquinas
- Ajuste de puertas si pierden holgura por la nueva altura
Qué factores afectan al precio
La superficie a cubrir es el primer factor, pero no el único. En viviendas de Lleida con suelos antiguos de terrazo o baldosa, decidir entre colocar encima o retirar el pavimento cambia bastante el presupuesto, igual que la necesidad de aplicar una capa autoniveladora si hay desniveles.
Otros elementos que influyen en la valoración:
- Calidad y clase de uso del laminado elegido, así como el grosor de la lama
- Retirada del pavimento anterior y gestión de escombros
- Estado y nivelación del soporte existente
- Número de estancias, pasillos y estancias con formas irregulares
- Tipo de rodapié y remates especiales (escaleras, transiciones, radiadores)
- Planta sin ascensor o dificultades de acceso para subir el material
- Recolocación de muebles y ajuste de puertas
Por eso conviene comparar varios presupuestos con la misma información: metros cuadrados reales, si el suelo actual se retira o no y qué acabado quieres. Así las ofertas son comparables de verdad.
Plazos habituales
La colocación de suelo laminado es una de las reformas más rápidas: en una vivienda de tamaño medio, y si el soporte está en buen estado, los trabajos de instalación suelen resolverse en pocos días. Si hay que retirar el pavimento antiguo o aplicar autonivelante, se añaden jornadas extra y los tiempos de secado correspondientes antes de poder colocar las lamas.
A esos días de obra hay que sumar la disponibilidad del instalador y el plazo de entrega del material elegido, que varía según el modelo y el proveedor. Lo habitual es que el profesional te confirme fechas concretas tras la visita y la medición, cuando ya conoce el estado real del suelo.
